El cifrado que protege hoy las comunicaciones entre navegadores, API y servidores de origen se basa en algoritmos como RSA y Elliptic Curve Cryptography (ECC) que son seguros para la computación tradicional, pero vulnerables ante el desarrollo de computadoras cuánticas a gran escala que tendrán la potencia suficiente para romperlos.
Si tu tráfico no está protegido con criptografía poscuántica, la confidencialidad de esas comunicaciones ya está comprometida a largo plazo.