Los invisibles de la CDN

Qué es la criptografía poscuántica y qué necesito saber

La criptografía poscuántica (PQC) es un conjunto de algoritmos diseñados para resistir ataques tanto de ordenadores clásicos como de ordenadores cuánticos. El adjetivo «poscuántica» no significa que sea una tecnología del futuro ni una conversación limitada a entornos académicos ya que los algoritmos existen, están estandarizados y hay implementaciones en producción hoy.

La mayoría de los algoritmos de clave pública en uso actual (RSA, ECDH y ECDSA) basan su seguridad en problemas matemáticos que son computacionalmente inabordables para un ordenador tradicional: factorizar números muy grandes o resolver el problema del logaritmo discreto sobre curvas elípticas. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría resolver estos problemas en horas usando el algoritmo de Shor, lo que invalidaría la infraestructura de cifrado que protege hoy el tráfico web, las API, los certificados TLS y los sistemas de autenticación.

El National Institute of Standards and Technology de EE.UU. (NIST)  lleva desde 2016 evaluando algoritmos resistentes a esta amenaza. En agosto de 2024 publicó los primeros estándares definitivos: ML-KEM para el intercambio de claves, y ML-DSA y SLH-DSA para firmas digitales.

Cuál es el propósito de la PQC

El propósito inmediato es doble.

Por un lado, proteger la confidencialidad del tráfico en tránsito frente a los ataques harvest now, decrypt later: un adversario que capture tráfico cifrado hoy y lo almacene, podría descifrarlo cuando disponga de un ordenador cuántico. Esto convierte la amenaza en algo presente, no futuro, especialmente para datos con una vida útil larga.

Por otro lado, proteger la autenticidad de las comunicaciones: los certificados digitales y los sistemas de firma que verifican la identidad de servidores y clientes también son vulnerables. Si un atacante puede falsificar una firma digital, puede suplantar la identidad de cualquier servidor ante cualquier cliente.

Q-Day readiness

Q-Day es el término que designa el momento en que un ordenador cuántico criptográficamente relevante (CRQC) sea capaz de romper los algoritmos de clave pública actuales. Nadie sabe con exactitud cuándo ocurrirá, pero los expertos manejan horizontes de entre cinco y diez años. Lo que sí se sabe es que la preparación no puede dejarse para el último momento: migrar algoritmos criptográficos en sistemas distribuidos lleva años, hay que actualizar stacks de TLS, renovar certificados, modificar sistemas de autenticación y validar compatibilidad con clientes y proveedores.

El NIST lo tiene en cuenta y ha fijado 2030 como fecha límite para deprecar RSA y ECC. En enero de 2025, el gobierno de EE.UU. emitió una orden ejecutiva obligando a las agencias federales a comenzar la transición. El National Cyber Security Centre del Reino Unido (NCSC) ha publicado también sus propias guías de migración a PQC, que son una referencia útil para cualquier equipo técnico que quiera estructurar ese proceso.

La preparación para Q-Day es algo que debería estar en el roadmap técnico de cualquier organización que maneje datos sensibles con una vida útil superior a unos pocos años.

Diferencia entre post-quantum encryption y post-quantum authentication

Es una distinción que no siempre se hace con claridad, pero que tiene implicaciones prácticas distintas.

Post-quantum encryption hace referencia al uso de algoritmos resistentes a la computación cuántica en el intercambio de claves de sesión: el mecanismo por el que dos partes establecen un secreto compartido para cifrar sus comunicaciones. El estándar actual es ML-KEM. Proteger este mecanismo es la prioridad inmediata porque los ataques HNDL afectan al tráfico cifrado de hoy.

Post-quantum authentication hace referencia a la protección de los mecanismos de verificación de identidad: certificados TLS, firmas de código, claves de API de larga duración, certificados raíz. El estándar aquí es ML-DSA o SLH-DSA. La amenaza no es retrospectiva como HNDL, pero es potencialmente más grave: un ordenador cuántico capaz de falsificar firmas podría comprometer activamente la identidad de cualquier servidor en tiempo real. Las claves de larga duración (root certificates, API auth keys, code-signing certificates) son los activos más expuestos porque, si una se compromete, el atacante mantiene acceso indefinido hasta que se detecte y revoque.

En la práctica, la industria ha priorizado la migración del cifrado sobre la autenticación, en parte porque los certificados poscuánticos son actualmente más grandes y generan fricciones de compatibilidad y rendimiento. Pero los propios equipos que construyen ordenadores cuánticos ya están actualizando sus sistemas de autenticación, lo que es una señal clara de la dirección que toma la urgencia.

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Sonia Arévalo es Product Marketing Manager en Transparent Edge.

Cómo acabó una Analista de Sistemas estudiando Tecnología de los Alimentos es complicado de explicar. Si le añades que luego decidió dedicarse al Marketing Digital, ya es un enigma completo que esta chica haga tantas cosas bien. Más argentina que el asado, Sonia mantiene nuestra web y redes sociales traduciendo el élfico lenguaje técnico a algo asimilable para la gente normal. “Excelente” es su interjección favorita, que hace juego con su trabajo.


Preguntas frecuentes

Es un conjunto de algoritmos criptográficos diseñados para resistir ataques de ordenadores cuánticos. Los estándares actuales del NIST son ML-KEM (para acuerdo de claves) y ML-DSA y SLH-DSA (para firmas digitales).

Es una técnica de ataque en la que un adversario captura  y almacena ahora el tráfico cifrado con la intención de descifrarlo en el futuro, cuando disponga de la potencia computacional necesaria. El tráfico no protegido con PQC es vulnerable desde el momento en que se transmite.

El Q-Day llegará en el momento en que un ordenador cuántico criptográficamente relevante (CRQC) sea capaz de romper los algoritmos de clave pública actuales como RSA o ECC. Las estimaciones actuales oscilan entre cinco y quince años.

 A un ataque de degradación en el que un atacante manipula la negociación TLS para forzar el uso de una versión de cifrado más antigua o vulnerables.

Es un mecanismo que permite a dos partes establecer un secreto compartido a través de un canal inseguro, sin haberlo acordado previamente. Ese secreto se usa para derivar las claves que cifran el tráfico de sesión.