La dificultad de gestionar la tecnología en una empresa

Estamos acostumbrados a escuchar hablar de visión empresarial, propósito, liderazgo, búsqueda de talento, etc. como retos a los que se enfrentan las empresas. Pero con frecuencia se deja al margen uno vital: la gestión de la tecnología. Está también extendida la creencia de que las estrategias tecnológicas se circunscriben a las empresas tecnológicas. Pero nada más lejos de la realidad porque el mundo en el que vivimos actualmente está definido por internet y eso hace que prácticamente todas las empresas tengan una base tecnológica, aunque no sean conscientes de ello.

Pongamos un ejemplo de negocio en el que, a priori, puede parecer que no existe una base tecnológica: la panadería artesanal de la esquina, en el centro de una gran ciudad. Cuenta con una web (¿qué negocio hoy en día no tiene web?) en la que muestra el proceso artesanal que sigue diariamente en la elaboración de sus panes. En ella se puede comprar una gran variedad de panes, tartas y empanadas que, previo pago seguro en la web, un repartidor entrega a domicilio. Además, la web cuenta con un formulario para hacer encargos especiales para fiestas y reuniones. Sus cinco trabajadores (los tres panaderos contratados y las dos dueñas de la empresa) cuentan con emails con un dominio corporativo con los que responden a preguntas de los clientes y se relacionan con los proveedores. En la pequeña oficina de la panadería, además, hay dos ordenadores conectados en red a la nube.

Ahora sí queda claro que la tecnología atraviesa este negocio, ¿verdad? Entre sus necesidades tecnológicas está garantizar el funcionamiento óptimo de la web, que es esencial para el negocio: que no se caiga, que las fotografías -todas de gran calidad- se descarguen al instante, que el carrito de la compra funcione perfectamente, que los datos de los clientes estén siempre seguros, igual que los pagos. Además, como todos en este mundo conectado, la panadería también es vulnerable a ataques de hackers que pueden dar al traste con parte del negocio y generar un problema de reputación.

Trabajar con la tecnología adecuada que minimice el flujo de trabajo o elegir proveedores digitales que administren procesos es vital en todo negocio. También lo es mantener los gastos dentro del presupuesto, algo a lo que contribuye un buen uso de la tecnología y una toma de decisiones adecuadas en este ámbito.

Para todo ello, es necesario contar con expertos capaces de divisar que la tecnología no es solo lo que vemos, sino que, como en un iceberg, la mayor parte, en torno a un 90%, está bajo del nivel del mar. Contar con expertos tecnológicos evita, además, incurrir en deuda técnica: el coste implícito del retrabajo adicional causado por haber elegido antes una solución fácil pero no apropiada en lugar del enfoque correcto, que llevaría más tiempo.​ Es similar a la deuda monetaria: si no se paga, acumula intereses, lo que dificulta la implementación de cambios. Y una organización con dificultades para ello puede ver pronto cómo su negocio se hace inviable.

La falta del conocimiento necesario y un liderazgo tecnológico pobre están entre las causas de la deuda técnica. Lo ideal en todo negocio sería contar con un director de Tecnología (CTO) que tenga lo que los anglosajones denominan T-shaped skills, habilidades en forma de T. La barra vertical de la letra T representa la profundidad de las habilidades y la experiencia relacionadas en un solo campo, mientras que la barra horizontal es la capacidad de colaborar a través de las disciplinas con expertos en otras áreas y de aplicar el conocimiento en áreas de experiencia distintas a la propia. Es, obviamente, un perfil caro que no tendría sentido pagar en la panadería de la que hablábamos. Tampoco en otras empresas pequeñas y startups. En empresas donde la cantidad de personas no justifica tener una cúpula directiva más abultada que la de los trabajadores, la solución es externalizar ciertas partes de la gestión tecnológica e, incluso, toda.

En Transparent Edge Services llevamos mucho tiempo ayudando a empresas de todos los tamaños (startups, pymes y multinacionales) a desarrollar su negocio desde el área tecnológica. Estamos presentes en toda la cadena de valor: desde el alojamiento o hosting hasta la entrega de contenido, pasando por la ciberseguridad y la administración de infraestructura TI. Nuestro valor no es solo lo que hacemos, sino también cómo lo hacemos. Trabajamos sobre el paradigma del edge computing, que acerca la computación al lugar en el que los datos se generan y se utilizan, mejorando los procesos tecnológicos. Y nos adaptamos a cada cliente: trabajamos de la mano, analizando sus necesidades y diseñando nuestros proyectos ad hoc. En definitiva, configuramos las estrategias tecnológicas adecuadas.