El edge computing es estratégico para Europa

El cloud computing ha vivido un boom en la última década, en la que ha llegado a cambiar la forma de gestión en las organizaciones. De una actividad en internet que giraba en torno a la informática personal se pasó a un modelo de informática distribuida en el que la tecnología actúa como puente que permite a las personas y a las organizaciones estar conectados entre sí continuamente. En los últimos años, y partiendo de este esquema distribuido, ha irrumpido una nueva forma de computación, el edge computing, que complementa al cloud computing en ocasiones y, en otras, lo sustituye. Seguro que has escuchado ya más de una vez hablar de él. En este #juevesdeblog queremos contarte por qué tiene carácter estratégico para el futuro tecnológico de la Unión Europea.

El edge computing es un paradigma de computación distribuida que acerca el procesamiento y almacenamiento de los datos al lugar en el que estos se generan. Su principal beneficio, y ahí es donde radica su carácter disruptor, es que permite la toma de decisiones en tiempo real basada en el análisis al instante de grandes volúmenes de datos. Y esto es especialmente importante en un mundo en el que los datos se han multiplicado exponencialmente y seguirán haciéndolo con el desarrollo, entre otros, del IoT y la inteligencia artificial. Con el edge computing, la computación salta de la nube al borde de la red y no se ‘pierde’ tiempo en el envío de datos a la nube para su procesamiento, lo que garantiza una latencia (retardo) mínima y una reducción considerable del ancho de banda. Estas serían, esencialmente, la grandes ventajas técnicas del edge computing. Pero a ellas hay que sumarles otra ventaja, en este caso estratégica, que tiene que ver con la privacidad de los datos. Te la explicamos:

El edge computing evita que los datos, tras generarse, tengan que ser trasladados a un nodo central para su procesamiento. Esos nodos son, por lo general, servidores de proveedores de cloud que en ocasiones están fuera del territorio de la Unión Europea, lo que se traduce en que están sujetos a legislaciones no europeas con estándares de protección de la privacidad de los datos inferiores a los europeos. Un ejemplo: bajo el principio de la potencial amenaza a la seguridad nacional, la legislación estadounidense permite al gobierno de EEUU -léase agencias de inteligencia- acceder a los datos que almacenan las empresas tecnológicas estadounidenses.

Mantener el procesamiento de los datos dentro de la UE a través del edge computing cobra así gran relevancia en el esfuerzo que está haciendo la Comisión Europea para garantizar los estándares de protección europeos y la soberanía europea de los datos. Si nos paramos a pensar, veremos que esto cobra especial importancia cuando se trata de datos industriales y de datos de industrias e instalaciones críticas, sobre todo después de haber visto lo que ha ocurrido con los datos personales antes de que las autoridades europeas comenzaran a trabajar de lleno en la protección de la privacidad: la estimación es que el 92% de los datos de los países occidentales estaba en 2019 almacenado en EEUU.

Explicado todo esto, seguro que ahora es más fácil comprender unas cifras de la Agenda Digital 2030 que consideramos clave: la Comisión Europea quiere que el 80% del procesamiento de los datos europeos se haga en el edge para el año 2025. Y para el año 2030, el objetivo es tener desplegados 10.000 nodos edge en todo el territorio europeo. El cálculo es que, de ellos, en torno a un millar estarán en España.

El edge computing, como ves, ha llegado para quedarse. No solo abre la puerta a un nuevo escenario para el desarrollo de aplicaciones de baja latencia que hasta ahora no existían, sino que tiene una importancia estratégica para la UE, donde no tenemos grandes tecnológicas a imagen y semejanza de las big tech estadounidenses, pero sí grandes empresas industriales y de servicios que precisan de los datos para continuar con el desarrollo de la industria 4.0, así como una gran red de pymes con gran capacidad de desarrollo tecnológico.