21 Jan 26

Liderar la conversación de ciberseguridad for dummies

La compleja red de dependencias que conforman la cadena de valor web se ha convertido en la nueva vulnerabilidad. Tendemos a blindar el núcleo de nuestra infraestructura, pero dejamos las puertas traseras abiertas: todo ese entramado de librerías y servicios de terceros que sostiene la web actual. Una sola debilidad puede traducirse en un impacto operativo, financiero y reputacional del que es muy difícil recuperarse.

El World Economic Forum lo resume con claridad en su Global Cybersecurity Outlook 2026:

«La ciberseguridad ya no es solo una cuestión técnica; se está convirtiendo cada vez más en una prioridad económica estratégica. Las decisiones sobre cuánto invertir en la protección de los activos digitales se han convertido en opciones financieras que dan forma a la resiliencia, la competitividad y la trayectoria de crecimiento de una organización«.

8 claves para la gobernanza de ciberseguridad

1. Riesgo de concentración y dependencia tecnológica

Evaluar cuántos procesos críticos dependen de un único proveedor, tecnología o jurisdicción legal, y qué implicaciones tendría una interrupción prolongada, un cambio regulatorio o una restricción geopolítica. La cuestión central es el grado de control efectivo sobre datos, tráfico y operación digital cuando los servicios críticos se apoyan en infraestructuras externas (cloud, CDN, pasarelas de pago, etc.).

2.  Auditoría de la cadena de suministro web

No basta con ser seguros; debemos saber qué nivel de exposición introducen nuestros proveedores, como ha sucedido recientemente en el caso de Endesa (más información aquí). Es necesario evaluar periódicamente el riesgo de terceros para evitar que una vulnerabilidad ajena se convierta en un problema propio. Cambios regulatorios, sanciones o conflictos geopolíticos pueden afectar a proveedores clave.

3.  Capacitación, y más capacitación

El factor humano sigue siendo el eslabón débil donde las credenciales se ven comprometidas. ¿Fomentamos una cultura de seguridad que cale en los empleados? Es vital el entrenamiento en buenos hábitos operativos.

4.   Visibilidad de activos críticos

Contar con un inventario actualizado de activos digitales (sitios web, aplicaciones, API, etc.)  y conocer su estado de seguridad es fundamental. Implementar políticas estrictas de gestión de identidades y privilegio mínimo, es clave para limitar el alcance de cualquier incidente.

5.  Planificación de resiliencia y de contingencias

El primer paso es admitir que hay un cambio de paradigma y la pregunta ¿seremos atacados? se ha convertido en ¿cuánto tardaremos en operar con normalidad tras un incidente?. El Objetivo de Tiempo de Recuperación (RTO), la degradación del servicio y la pérdida de ingresos deben tratarse como métricas de negocio y formar parte del tablero de control.

6.  Gestión proactiva de vulnerabilidades

La aplicación de parches y la detección de fallos en aplicaciones web debe ser un proceso automatizado y priorizado según el riesgo de negocio, no una tarea pendiente acumulada en el backlog.

7.  Cumplimiento normativo

Implementar NIS2 y otras normativas para reforzar la resiliencia, es necesario más allá del cumplimiento formal para construir resiliencia.

8.  Alineación con la estrategia económica

La inversión en ciberseguridad debe evaluarse por su capacidad para proteger el valor económico y la reputación. Según el World Economic Forum, «las organizaciones que prosperarán serán aquellas que reconozcan la ciberresiliencia como una responsabilidad compartida y estratégica«. Los escenarios claros permiten ver con claridad qué se protege, qué riesgo se acepta y cuál sería el impacto de una disrupción relevante tanto en ingresos, costes como en confianza.

Responsabilidad estratégica

Anticipar estos escenarios forma parte de la responsabilidad estratégica. Las organizaciones que prosperen en este contexto serán aquellas cuyas juntas directivas integren estas decisiones en el corazón de su estrategia, con prioridades claras y una visión de largo plazo.

Ahí es donde la arquitectura, el diseño de la cadena digital, la forma en que se gestiona el tráfico y la seguridad marcan la diferencia y mejoran la capacidad de respuesta ante disrupciones con impacto económico.