Un e-commerce de productos boutique comenzó a detectar accesos irregulares a su plataforma y comportamientos que no encajaban con el patrón habitual de sus usuarios. A nivel operativo, el sitio funcionaba con normalidad, pero ciertas señales indicaban que el tráfico legítimo era interceptado y los clientes eran expuestos a entornos controlados por atacantes que replicaban la experiencia de compra de forma casi idéntica.
Tras una revisión inicial, se confirmó un caso de suplantación de identidad web, conocido como website spoofing, mediante el uso de un proxy malicioso. Actores externos estaban accediendo y reutilizando contenidos del sitio, apoyándose en automatización avanzada para simular navegación real. El cliente contactó a Transparent Edge para analizar el escenario y contener el incidente.
