La CDN y el edge computing: una discusión sana

A la hora de hablar de edge computing hay que hablar inevitablemente de otro concepto que conocemos bien en Transparent Edge Services: la CDN. En nuestro #juevesdeblog de hoy te contamos hasta dónde van uno y otro y cuál ha sido el origen de estos dos términos que atraviesan nuestro día a día y en torno a los que existe un debate.

El uso de una CDN (Content Delivery Network) para sitios web es una práctica común hoy en día de una gran cantidad de empresas, Muchas también están considerando el edge computing como un medio viable para acelerar los procesos, brindando servicios a muchos más usuarios y aumentando la productividad a través de procesos de trabajo más conectados.

Allá por los años 90, cuando algunos veíamos al Príncipe de Bel Air, escuchábamos a Extremoduro o pensábamos en la ruta del bakalao -y otros, también es cierto, ni habían nacido- surgió algo llamado Content Delivery Network con el objetivo de aliviar los cuellos de botella de rendimiento de internet en un mundo con una creciente comunidad de internautas enloquecidos por acceder a información y servicios como el ICQ ;). Era necesaria una arquitectura para servir una gran parte del contenido de la red de redes, incluidos objetos web (texto, gráficos y scripts), objetos descargables (archivos multimedia, software, documentos), aplicaciones (comercio electrónico, portales), transmisión de medios en vivo, transmisión a pedido de medios y sitios de redes sociales.

La arquitectura de la CDN tiene como objetivo aumentar la conectividad a las personas en todo el mundo y el uso de la CDN para sitios web es probablemente el más importante de la tecnología de caché y servidor edge. El edge computing, por su parte, está relacionado con el Internet de las cosas o IoT y este permite a los dispositivos conectarse entre sí.

Como hace la arquitectura CDN, el edge computing utiliza la conectividad para mejorar procesos como transacciones y activaciones al acercar el contenido a los dispositivos con los que servirá. En sí, hablamos de un paradigma de computación distribuida que desplaza el procesamiento y almacenamiento de datos al punto más cercano al lugar en el que se generan, siendo ese el punto donde el mundo físico interactúa con el mundo digital. Como demuestra el IoT: todo lo que se pueda conectar estará conectado. El edge computing acerca estos medios de conexión, poniendo más esfuerzo en asegurar que los cálculos se realizan a mayor proximidad de los dispositivos que se beneficiarán de ellos.

Vemos así cómo el edge computing y la CDN tienen el objetivo de mejorar la conectividad. Entonces, ¿cuál es el debate? ¿cuál es mejor para traer datos, hacer que los procesos sean más ágiles y mejorar la experiencia del usuario final? El debate entre CDN y edge computing puede ser acalorado a medida que se prolonga, pero la verdad es que… ninguno es mejor que el otro.

Esto se debe a que cuando se usa una CDN para sitios web, se está aprovechando la capacidad del servidor perimetral para acercar los datos. El edge computing, por otro lado, se preocupa más por acercar los procesos a los dispositivos que los necesitan. Por lo tanto, realmente no hay comparación. Sin embargo, la yuxtaposición de una CDN frente a los medios del edge computing abre una idea completamente nueva para mejorar la productividad. Como la arquitectura CDN trae datos a un ritmo más rápido, cuando se activa una CDN para un sitio web se puede esperar la llegada de datos antes. Luego viene el edge computing, que puede acelerar exponencialmente los procesos al acercarlos a los dispositivos y a las personas que pueden beneficiarse de la eficiencia.

Al fin y al cabo, una CDN es ya una aplicación en el edge: acerca el contenido al usuario final a través de sus servidores en los puntos de presencia (PoP) distribuidos geográficamente. A la hora de transcodificar vídeos, en Transparent Edge Services, por ejemplo, estamos aplicando edge computing. Esta evolución se profundiza en el acercamiento al usuario final con la misma ventaja: la escalabilidad.